NUESTRO MILAGRO

Vivo en ninguna parte. Debe ser por eso que no tengo puertas ni ventanas. Debe ser por eso que cuando la tarde se apaga, una pena indescifrable me salta al cuello y me desangra sin misericordia. Debe ser por eso que este malgastado cuerpo tiene una pereza eterna para el sueño. Y debe ser por eso que hasta la desesperanza y el odio se marcharon sin despedirse, como si su precaria necesidad de amparar su saña y su desdicha fuese más urgente que la prisa mía por verte y tocarte.
Vivo en ninguna parte y valdría lo mismo decir que mi morada son todos los rincones posibles. Y también los imposibles. A veces cuando creo que estoy volviendo a casa, y apresuro el ritmo ansioso de mis pasos cansados, siento una alegría torpe en el pecho. Una alegría inútil. Una alegría inservible. Una alegría frágil que se revienta de vergüenza cuando caigo en la cuenta que voy a ningún lado y que nadie me espera en los umbrales.
Hace tiempo ya que no sé del calor de la camita aquella, esa de sábanas tersas donde enjugabas tus pies de alabastro. Hace tiempo ya que sólo me acuesto con la muerte, y cuando por la mañana despierto, muy temprano, con los labios destrozados y la garganta atravesada por tu ausencia, retomo con insistencia el pensamiento inconcluso de la víspera con que te invocaba a gritos. Te llamaba con la esperanza que acudieras presurosa a visitarme en mis delirios y alucinaciones, sin importar que no me escucharas, sin importar que me llamaran loco, yo pronunciaba tu nombre.
Pronunciaba las siete letras de tu nombre con la fe del creyente que clama sus plegarias buscando el milagro. Y sin embargo, no sabías tú que una tarde de octubre usurpamos el cielo, y convertidos en dioses hicimos el milagro que ahora nos sostiene. Nuestro milagro. Milagro hermoso, irrepetible. Quien lo diría. Si parece ayer cuando Shania Twain nos recordaba cuán lejos habíamos llegado. Si parece mentira que la misma canción ahora me recuerde que sigues siendo lo que más quiero.
Y mientras dormitas tu incertidumbre, yo habito en los callejones y pantanos invencibles de la noche, pensando, pensándote, aguardándote con esta esperanza insomne, en inquebrantable vigilia por el día en que por fin vendrás, ese día en que todos mis hogares serán uno sólo, ese rinconcito irrepetible donde te buscaré en mis atardeceres para refugiarme del mundo, para quedarnos, para ampararnos de la prisa, para detenernos a ver como crece nuestro milagro, aunque en ello se nos pase la vida.http://confesionesinutiles.blogdiario.com/admin/archivos/wink.gif

NUEVO NOMBRE

Duermete princesa, que la noche amenaza tragarlo todo con sus horas de oscura complicidad, que más allá de las sombras no hay refugios posibles y sólo habitan fantasmas turbados, muñones de olvido, estanteras vacías, escaparates saqueados por la urgente pena que huye de ti desconcertada, conmovida por tu serena paciencia. Descansa tus horas de espera, recuestate en la almohada de los sueños posibles, y al entrar en el umbral de ese ministerio oficioso de la fantasía, tómate el vientre fecundo y pronuncia mi nombre, si quieres, en voz bajita para que no escuchen los menesterosos, susurralo discretamente que un resoplido de la vida te lo traerá completito, con todas sus letras inservibles, hasta estremecer tus entrañas.
La noche no está buena para desmenuzar recuerdos, así que duermete tranquila y no digas nada. La mañana llegará con más ausencias, sin manos firmes que sostengan tu piel de caramelo, sin ósculos de amaneceres prolongados, sin nada, sólo tú y tu vientre germinando, tú y mi nombre cada vez más despacio. Más no temas princesa, cuando menos lo adviertas, tendrás mis manos en las tuyas, mis palabras completitas, no importa si ya no dices ni nombre, yo gritaré el tuyo y traeré uno nuevecito para tu flor, para la mía, y ese no podremos olvidarlo.

INCOMPRENSIONES

Te he pensando y repensado insistentemente. Como si todo este tiempo no bastara para descifrarte, y al cabo de tantas horas de repasos obstinados, te descubrieras con tus manitos intactas, con tus auspicios de sexo inescrutables, con tus golpecitos de pecho insinuándose en el ecógrafo, con antídotos de enfado, con ríos de ternura, y sin embargo sigo pensándote, como si estas manos se creyesen incapaces de concebirte, como si tanto milagro estuviera negado para un ateo. Y aunque no consigo abarcarte, sigo pensando que te pareces tanto a mi, que no logro entenderte.http://confesionesinutiles.blogdiario.com/admin/archivos/wink.gif

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EN EL FONDO EL OLVIDO ES UN GRAN SIMULACRO / NADIE SABE NI PUEDE / AUNQUE QUIERA / OLVIDAR / UN GRAN SIMULACRO REPLETO DE FANTASMAS

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